Nos lo preguntan estos días a la salida del instituto, con la mochila ya cargada: ¿el 14 de octubre hay clase? La respuesta corta es que nadie lo sabe todavía. La larga empieza este domingo 27 de septiembre a las 12:00 en la Cuesta de Moyano, donde arranca la manifestación convocada por el Sindicato de Estudiantes, y sigue con una huelga indefinida en Secundaria, Bachillerato y FP que se notará, si sale adelante, en los institutos públicos de Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Sanchinarro.
Qué se mueve de verdad a partir del 14 de octubre
La marcha del domingo no es un acto suelto. Sirve de antesala de los paros y, según la información publicada por elDiario.es, la organización la aprovechará para montar asambleas y comités de huelga en los propios centros. Bajo el lema «Profes y estudiantes unidos para vencer a Ayuso», la protesta sale de Atocha, baja por el paseo del Prado y Cibeles, y termina en la Puerta del Sol, frente a la sede del Gobierno regional.
Detrás de la pancarta hay un Comité de Huelga Unitario con nombres que los delegados de los institutos conocen bien: CCOO, UGT, CGT, CNT, STEM, Solidaridad Obrera, Marea Verde, Queremos FP, y el propio Sindicato de Estudiantes. Las reivindicaciones llegan esta vez con cifras: un máximo de 17 periodos lectivos semanales en Secundaria y FP, 22 en Primaria, y ratios de 20 alumnos por aula en Secundaria y 15 en FP.
A eso se suma la petición de mejoras salariales, menos carga burocrática —esa que se lleva las tardes de los docentes— y actuaciones en las infraestructuras de centros que arrastran años de parches. Los estudiantes añaden su propia lista: frenar lo que llaman la privatización de la enseñanza pública y un plan de choque para crear 100.000 plazas de FP en la red pública madrileña.
Qué cambia en casa si al final hay huelga indefinida
Lo primero, lo evidente: los paros son de la enseñanza pública. En La Moraleja, El Encinar y buena parte de Sanchinarro los colegios son privados o internacionales, así que allí el calendario no se mueve. El foco está en los institutos y colegios públicos de Alcobendas y Sanse, y muy especialmente en Secundaria, Bachillerato y FP, que es donde la convocatoria tiene más recorrido.
Lo segundo: huelga indefinida no significa centro cerrado. Cada instituto funcionará con servicios mínimos y con el profesorado que decida secundar los paros, así que la ratio real de cada día se sabrá sobre la marcha. Las AMPAS vuelven a ser la fuente más rápida: quien tenga hijos en el IES Leopoldo Cano o en el IES Juan de Mairena hará bien en mirar el correo del centro antes que el grupo de WhatsApp del edificio.
Hablamos de horarios, de ratios y de dinero, pero lo que de verdad se decide en octubre es si el curso de nuestros hijos aguanta el pulso.
Y lo tercero, la logística. Un paro sin fecha de fin obliga a rehacer recogidas, extraescolares y turnos de trabajo, y ahí es donde las familias de la zona norte lo notan de verdad, bastante más que en el atasco de la A-1 un martes cualquiera.
Para el que quiera acercarse el domingo a Madrid, la C-4 desde la estación de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes deja en Atocha sin transbordo, y desde Sanchinarro lo más directo sigue siendo el autobús hasta el intercambiador de Plaza Castilla y la línea 1 de Metro.
Lo que nadie ha explicado todavía (y por qué octubre se decide en los despachos)
Este inicio de curso llega cargado de movilizaciones de distintos sectores educativos, y esa es la primera pista de por qué la huelga del 14 de octubre tiene más recorrido que otras. Los sindicatos han pedido abrir una negociación con la Consejería de Educación; de momento no nos consta que se haya convocado una mesa sectorial con calendario y orden del día.
Sin mesa, una huelga indefinida no se desconvocará sola: se desgastará. Y el desgaste lo pagan las familias que buscan hueco para dejar a un crío de 13 años a las ocho de la mañana y el profesor que pierde parte de su nómina cada jornada de paro.
Hay además una grieta que se ve muy bien en nuestra zona. Un vecino de Arroyo de la Vega con un hijo en un centro internacional de La Moraleja y otro de Dehesa Vieja con un chaval en un instituto público de Sanse viven octubres opuestos: uno no notará nada y el otro tendrá que rehacer el mes entero. La educación pública sostiene el día a día de la mayoría de los barrios de Alcobendas y Sanse, y es justo la que ahora mismo tiene menos certezas sobre el calendario.
El primer hito real no es el 14 de octubre, sino el domingo 27 y las asambleas que los centros empiecen a convocar en los días siguientes. Ahí se verá si la huelga indefinida arranca con fuerza o se queda en un pulso de despacho.


